Tecnología: Ni humaniza, ni deshumaniza

Humanización y Tecnología

“El Homo Sapiens usaba herramientas de piedra sofisticadas hace 71.000 años” 

Éste es el titular de una notícia con la que me crucé el otro día, cuando seguía investigando sobre el poder de la conexión humana.

En particular, me estaba aproximando a la respuesta a la pregunta… ¿ La tecnología nos deshumaniza?

Leyendo el artículo, me di cuenta de que la pregunta contenía un error fundamental de planteamiento: tecnología y especie humana es un binomio indivisible. 

En realidad, la tecnología nunca puede deshumanizar, porque forma parte intrínseca de la esencia humana como tal.

La evidencia científica nos pone algo muy importante encima de la mesa: Nosotros hemos creado la tecnología, pero la tecnología también “nos ha creado” a nosotros.

Nuestro cerebro se ha desarrollado para dotarnos de capacidades cognitivas para usar la tecnología. Tecnología que nosotros mismos hemos fabricado, desde el inicio de los tiempos. 

Las herramientas y la tecnología han moldeado nuestra fisiología de la misma manera que nosotros las hemos moldeado a ellas. La naturaleza humana está tan inherentemente ligada a la tecnología, que no nos podríamos definir como especie sin ella. 

Por tanto, la tecnología ni nos humaniza, ni nos deshumaniza. Sencillamente es un medio para expresarnos como especie, para conectar con nuestro contexto, construir una interacción con el medio e interactuar con él…. y en todo caso, para sobrevivir.

La revolución de la humanización no es una revolución en contra de la tecnología, sino que pretende abordar la decisión sobre nuestra propia evolución. 

El problema de la tecnología para el ser humano podría no estar basado ni el uso que hacemos de ella, ni la velocidad en la que se desarrolla, ni su integración en nuestras vidas, o si puede o no sustituirnos en nuestro trabajo.

De hecho, no hay problema con la tecnología. Pero si existe una responsabilidad hacia nosotros mismos: la responsabilidad de decidir qué tipo de especie queremos ser mañana , dependiendo de la tecnología que desarrollemos hoy. 

Foto: Juan Antonio Segal

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