¿Quién eres, en realidad?

Hace unos días comí con Guillem Recolons. Una cita que se ha vuelto indispensable y que periódicamente, pese a nuestras laberínticas agendas, intentamos mantener. 

Nuestras conversaciones nos llevan muchas veces a puertos insospechados. Esta vez (y no me preguntes cómo) acabamos hablando sobre la conformidad social. Un tema que siempre me ha fascinado.

¿Hasta qué punto es capaz tu contexto (pareja, amigos, equipo de trabajo, familia, sociedad…) de influenciar de manera implacable sobre tu comportamiento? 

No siempre actuamos como queremos. No somos coherentes. Nada coherentes. Y no pasa nada, es parte de nuestra esencia, como humanos. 

Y en nuestro contexto, occidental, “desarrollado” y en pleno camino hacia una nueva revolución industrial, es más sencillo que nunca que nuestra coherencia interna y externa se vean traicionadas por nosotros mismos. 

¿Hasta qué punto seremos capaces de hacer cosas alejadas de lo que realmente somos (o de cómo creemos que somos, mejor dicho)?

Por ejemplo, cuando buscamos empleo o nos preparamos para ser mejores profesionales o construir nuestra propuesta de valor, automáticamente nos etiquetamos (a veces literalmente, colgando post-it en nosotros mismos, o en la pared) pensando en cómo somos, pero en relación a cómo nos ven los demás. 

Nos preguntamos… ¿Cómo queremos que nos vea la empresa en la que queremos trabajar? ¿Cómo queremos mostrarnos ante nuestros “posibles clientes”? ¿Cómo “mercantilizaremos” nuestros valores para ser contratados, aplaudidos o halagados?

Y eso sin duda, genera cierto grado de frustración (o disonancia cognitiva). Una distancia cada vez más amplia entre lo que deberíamos hacer, lo que creemos que debemos hacer y lo que realmente acabamos haciendo. 

Un efecto, bueno o malo (eso no lo voy a juzgar yo) cada vez más extendido que tiene como consecuencia vidas con alto grado de falta de sentido, vacías de contenido, centradas en la imagen social como única vía de refuerzo de nuestra identidad…. una especie de “pesadilla” para Jung: ejércitos de vidas alejadas de “sentido de trascendencia”, humanos mecanizados y hambrientos de aprobación externa. Muchas veces presionados o altamente influenciados por el grupo o las normas sociales.

No siempre actuamos como queremos. Casi nunca seguimos nuestra propia coherencia o hacemos cosas muy alejadas de lo que realmente somos (o creemos que somos, mejor dicho). 

Pero yo confío (quizás más como una especie de fe, que como algo que realmente crea) en que siempre tenemos ese “momentum” en el que podemos decidir cómo actuamos, desde una dimensión mucho más personal, íntima.

Entonces, dentro de tu intimidad, podrías preguntarte…

¿Quién eres, en realidad?

Foto: antonia saint

1 comentario en “¿Quién eres, en realidad?”

  1. ¡Qué acertada reflexión! Realmente es sólo cuando de forma consciente y decidida nos alineamos con lo mejor de nosotros mismos (a lo que jung se habría referido como nuestra alma o en inglés ‘higher self’) que podemos desarrollar nuestras potencialidades de una forma congruente y coherente.

    este es un reto al que todos estamos llamados.

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