La inmensidad del mínimo detalle

Marca Personal

¿Hasta dónde pueden llegar las consecuencias (desastrosas o sumamente exitosas) de un solo detalle? ¿Es posible detectar aquellos detalles que van a marcar la diferencia entre el “si” y el “no”, el “éxito o el fracaso”, el “ser” o el “desaparecer”?

Pequeños detalles que contienen un mundo en sí mismo. Que marcan la gran diferencia.

¿Cuál es la palabra exacta que activa la química en el chic@ que quieres conquistar? ¿Quizás fueron (o serán) unas flores enviadas a tiempo? ¿O quizás sea un irreverente beso “sin permiso”, eso que l@ enciende definitivamente?

Cuál es aquella palabra, imagen, sensación que va a activar la acción de compra de un cliente. ¿Es el color o la textura, aquello que hará que una persona coja del estante el producto que tu empresa vende? ¿O fue el olor al entrar en la tienda?

NO TE EXCUSES EN QUE HA SIDO UN ERROR “ABSURDO”…

Resulta tremendamente complejo desarrollar un proyecto en el que tienes que organizar a gente e intentar otorgarles lo mejor. Eso me sucedió ayudando a organizar Ideas For.

Cuando estaba buscando ponentes para el evento, quise entregar lo mejor de aquello hasta donde podía llegar y contacté con uno de mis referentes no solo en Social Media, Marketing Online, sino también en LifeStyle: Isra Garcia. Gracias a una genial iniciativa ( 33 iniciativas sociales que recibirán lo mejor de mí ) tuve la oportunidad de contar con un speaker profesional y referente en su sector en mi evento. Pero envié el link del evento mal. En vez de ideasfor.es, envié ideasfor.com

En esta pequeña acción y debido a un error en un detalle, perdí un inmenso valor: que asistiera como speaker en el evento que organizo… no sucedió, por un detalle “de lo más tonto”.

Después de la negativa a participar de Isra, pasé por diferentes fases:

  1. Bueno… volveré a insistir, enviando un email con la corrección. ¡Seguro que no hay problema!
  2. ¡Pero bueno! Vaya faena. Podría haber buscado en Google el evento. ¡Si no ha encontrado la web es porque no ha querido!
  3. ¿Pero quién soy yo para exigir que se enmiende mi error? No se lo he pasado bien. ¡Es mi culpa!
  4. Bueno, no hay problema. Lo hecho, hecho está. Buscaremos otros speakers.

¡Vaya! Me resulta curioso que posteriormente, reflexionando sobre ello, parece que sucedió en mí un “micro-duelo”, como un breve pero intenso proceso psicológico en el que debí re-adaptar mis emociones a las circunstancias reales que sucedían. (1 negación, 2 enfado, 3 dolor emocional, 4 Aceptación).

Lo cierto es que en el fondo, tan solo fue mi responsabilidad pasarle toda la información de manera correcta a la persona que estaba del otro lado. Realmente fue uno de los detalles que marcan la diferencia. Que decantan la balanza. ¿Qué hubiera sucedido si hubiera sido capaz de detectar el error en el detalle antes?. ¿Quién lo sabe?

En el fondo… ¿qué más da? Pensar en todas las posibilidades posibles menos la que sucedió serían meras especulaciones. Gastar el tiempo en esto sería de lo más absurdo.

…PERO NO DEJES DE INTENTAR POR EL MIEDO A FALLAR

Como decía un buen profesor que tuve en la universidad, “¡no hay lugar en la ciencia para la parálisis por análisis!”. Creo que una de las peores maneras en las que puedes perder el tiempo es especulando sobre lo que puede suceder si tomas una decisión, en frente de la otra.

Puede ser buena idea no dejarte avasallar por la inmensidad de las consecuencias de un simple detalle. Quizás una buena manera de trabajar sea la de centrarte en perfeccionar aquello que haces, pero sin dejar de lado la espontaneidad de tomar la decisión que crees oportuna. Luego, si es un absoluto fracaso o sale increíblemente bien, quizás sea lo de menos.

Foto de: Candibj

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