Formar “sin formar”

Psicología y Desarrollo Personal

Recuerdo perfectamente la primera vez que di una clase. Fue en 2014. No sé cómo, pero me enteré que estaban buscando a alguien para impartir un curso de marca personal en una universidad. Y como era lo mío apliqué un poco para probar suerte. Contra todo pronóstico, me llamaron.

Recuerdo que preparé una presentación de 190 slides… ¡Una auténtica locura! 🙂 Tenía muchos miedos. Miedo a “rellenar” 3 horas de clase, a tener que demostrar que sabía de lo que estaba hablando y a las preguntas que no sabría responder… ¿Y si pensaban que yo no era tan “experto”? 

Como te podrás imaginar, esa clase fue un verdadero tostón. No me han vuelto a llamar nunca más de ese sitio.

Pero después sí que me han llamado de más sitios. Lo mejor es que he ido aprendiendo de las varias situaciones que he tenido que sortear cuando he ido a dar clase a algún sitio… y me ha pasado de todo, créeme… ¡de todo!

Cada charla, formación, clase… es única. Aunque hables de los mismos temas. Eso es lo bonito de trabajar con personas. Algunas han sido un auténtico desastre y he dicho “nunca más” y otras he salido con un buen subidón. Casi ninguna ha sido algo “normal” o tranquilo. Supongo que eso es lo divertido, lo que engancha.

La formación es una conversación

Aunque cada vez es única, sí que hay algo que coincide en todas estas clases que he dado: las mejores partes son las conversaciones. 

Cuando te deshaces de las cadenas del PowerPonint , de las herramientas, de las definiciones preestablecidas, del orden del contenido, cuando eres capaz de olvidar los roles autoimpuestos de “formador”, “alumno”, “experto”, etc… y estableces una conversación, es cuando realmente “sucede la magia”

Creo que una formación es como un diálogo, un poco más largo. Nadie necesita clases magistrales. A nadie le interesa tener delante a un formador, cuando puedes ofrecer un@ compañer@ con el que compartir un diálogo que se construya conjuntamente.

Ahora calculo el tiempo que tengo para poder decir todo lo que quiero decir… y casi siempre me quedo a medias.

Al mirar hacia atrás, esto es algo que sinceramente, nunca creí que sería capaz de hacer, por mi personalidad más bien introvertida. Supongo que es cuestión de lanzarse y experimentar con uno mismo o quizás lo haya tomado como un “reto personal”…

Deja un comentario