¿Por qué no seremos esclavizados por los cíborgs? 4 razones

¿La humanidad será esclavizada por robots inteligentes? Este es uno de los miedos más recurrentes desde que los humanos vivimos rodeados de tecnología. Este miedo, ha inspirado mil fantasías y desde luego, es un gran argumento para historias de ciencia ficción. Pero… ¿Puede llegar un día en que la inteligencia artificial supere a la nuestra y nos quiera dominar? ¿Qué sucedería? ¿Puede llegar a ocurrir?  ¡Tranquil@s tod@s! Creo que la realidad va a ser otra: eso no va a suceder. Aquí van mis 4 motivos por los que la humanidad no va a ser sometida por cyborgs malignos:

1.Tecnología y humanidad, condenados a entenderse

Creo que es improbable que los robots nos quieran someter. Eso sucedería si, después de tomar conciencia de su propia existencia individual (improbable), entendieran que ya no nos necesitan (más improbable).

Me explico: de la misma manera que nosotros necesitamos cada vez más a la tecnología en nuestras vidas, la tecnología nos necesitará cada vez más a nosotros. Cuanto más evolucione la inteligencia artificial, más estrecha deberá ser la simbiosis entre humanidad y robótica.

Y es que la revolución tecnológica tiene el techo que nosotros decidamos porque necesitamos que la tecnología tome decisiones más humanas, más basadas en la emoción.

Se desarrolla mucho en tecnología enfocada hacia datos (racionalidad), pero cada vez necesitaremos consumir más tecnología que integre rasgos lo más humanos posibles.

2.Crearemos una tecnología cada vez más humana.

Enlazado con lo anterior, creo que la “data” solo es útil si hay personas detrás capaces de entenderla e interpretarla (cuantitativos y cualitativos) desde una perspectiva humana, emocional y creativa.

Por eso, el siguiente paso será la integración de rasgos humanos en la toma de decisiones, para que se aproximen más a las que serían tomadas por personas reales e irracionales. Quién sabe, quizás se creen equipos de robots, cada uno con una configuración de rasgos humanos única y diferente al resto, que tomarán decisiones trabajando en equipo junto a seres humanos “de verdad”. ¿Imaginas la potencia de esto?

3.Buscamos la simplicidad.

Robots, tecnología, inteligencia artificial: Si nos han de “servir”, van a ser como nosotros. Si los vamos a usar, van a ser adaptados a nosotros. Por eso, el desarrollo del diseño es clave para entender la simbiosis entre personas y tecnología

En un futuro no muy lejano, ya no vamos a necesitar tecnología compleja y multifuncional, sino que necesitaremos tecnología cada vez más sencilla, “limpia” y sin extravagancias. No creo que diseñemos a robots súper complejos, como en las pelis, sino que necesitaremos desarrollar gadgets cada vez más específicos, que solucionen un problema concreto en un área específica. Internet of things, wearables, biotecnología

4.Seguiremos necesitando permanecer humanos.

No nos casaremos con robots ni comeremos pastillas. Seguiremos necesitando permanecer humanos y hacer cosas de humanos como:

– Una encajada de manos para cerrar un trato.

– Una sonrisa.

– Dialogar, compartir opiniones, estar de acuerdo en cosas o enfadarnos y discutir por no estarlo.

–  Una llamada inesperada o un abrazo espontáneo.

– Necesitamos unirnos con otras personas para solucionar un problema, reivindicar o arreglar algo.

– Ataques de risa absurdos.

– Sentir el perfecto sabor de lo imperfecto como una tortilla de patatas poco hecha por dentro o del socarrat de la paella, entre otros…

– Disfrutar con lo absurdo, lo ilógico, lo irracional.

Porque lo mejor de nuestro mundo ha nacido, nace y nacerá de lo que hemos considerado que no podría funcionar y al final, nos ha maravillado Por eso, ni comeremos pastillas perfectas ni nos enamoraremos de robots perfectos. Ni tampoco nos querrán destruir.

Una petición final

Estos son mis argumentos y creo firmemente en ellos. De todas maneras, quería pedirte un favor: Si me he equivocado y los cyborgs nos quieren aniquilar o esclavizar… ¡Por favor, déjame entrar en tu refugio secreto! ¡Soy buena gente! Me las apaño en la cocina, puedo cargar cosas pesadas y contar alguna historia.

Photo Credit: Alan Levine

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