Eres un Fraude (y lo sabes)

Marca Personal

Estos precios que me pasas son demasiado altos. X empresa me ofrece el mismo servicio y además, me garantizan tal, cual, lo de más allá….”

¿Te suena esta conversación? Seguro que sí. El otro día tuve una así.

Después, se apoderó de mí (otra vez) esa sensación que hacía mucho tiempo que no sentía. Una mezcla de miedo y parálisis.

Es totalmente lícito que la otra persona compare los productos que le ofrecen en diferentes profesionales, antes de tomar una decisión. Incluso diría que muchas veces, como cliente, peco de no ser lo suficientemente analítico, en este aspecto.

Luego reflexioné: estaba cayendo una vez más en uno de los errores que hace tiempo decidí no cometer, pero que me comí “con patatas”: No gestionar eficientemente las expectativas. Esta vez, las expectativas sobre mí mismoSentí miedo de ser un fraude: de tener un producto limitado y demasiado caro. Estaba cayendo en mi propia trampa, hecha de subestimación, de nuevo.

EL CICLO DEL FRAUDE. O CÓMO LLEGAR A SER UN FRAUDE, DE VERDAD.

Te presento el ciclo del fraude en el que estaba apunto de caer:

IMPACTOS:

Primero, puede que recibas algunos impactos exteriores (¡Atent@, a veces pueden nacer de tu interior!):

  • “X empresa (especialista, consultor, departamento, compañero, empleado) me ofrece el mismo servicio, en menos tiempo y con más garantías de éxito”
  • “Estos precios que me pasas son demasiado altos”:

Nunca nadie va ofrecer el mismo servicio que ofreces tú. Tu producto, servicio, o lo que sea que ofrezcas, nunca (repito nunca) va a ser el mismo que el planteado por otra persona. Porque eso que ofreces está impregnado, en su esencia, con tu marca personal, única, intransferible. Por tanto, es imprescindible que valores de manera justa tu producto, con los precios en los puedas desarrollar tu arte sin perjuicio de escasez.

TRAMPAS:

A partir de los impactos externos, empiezas a generar trampas para “convencerte” de que no vales tanto:

  • Miedo de ser reemplazado, de no ser escogido: tienes miedo del despido, o de no conseguir clientes, o no conseguir ese ascenso, o que el proyecto se lo asignen a otro equipo, entre otros. Y empiezas a tomar decisiones basándote en este sentimiento, aunque esto sea incoherente con tus valores. El miedo te atrapa.
  • Devaluación profesional: Al sentir miedo, bajas el precio de tus productos (o te quedas más horas en tu puesto, o prescindes de gente de tu equipo o renuncias a ventajas…te devaluas como profesional) .
  • Devaluación económica: Crees que no lo mereces. Y lo haces: bajas el precio de tus productos.
  • Inflación en tu producto: Paralelamente, incluyes más servicios dentro del mismo precio que acabas de bajar. Cómo te sientes un fraude, empiezas a hinchar el globo: Te llevas “faena a casa” (sacrificando el tiempo para tu pareja, familia, para ti), añades servicios o “extras” a lo que ofreces (aunque sepas que no tienen sentido). Aceptas más de lo que puedes abarcar. Divides la calidad de cada una de tus acciones. Todo lo que haces es de menor calidad. Eres incapaz de priorizar.

En este punto, ya puedes enchufar la cuenta atràs. El globo pronto va a estallar.

E inevitablemente, este círculo vicioso acaba resultando ser una profecía que se autocumple y finalmente acabas dándote la razón a ti mismo: acabas siendo un fraude y además, lo sabes.

ROMPER EL CÍRCULO DEL FRAUDE

Lo bueno es que también sabes cómo evitar no serlo. Puedes volver al principio de la cadena. Puedes volver a no tener miedo. Puedes volver a creer en lo que haces. Disfrutar de ello. Eso hará que vuelvas a ser excelente. A partir de aquí, vuelves a tener el control sobre el resto.

FotoIsmael Villafranco

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