Una cosa llevó a la otra y…¡10 años de #marcapersonal!

Esta vez me apetecía escribir un post algo más personal. Echar la vista atrás para ver un camino recorrido. 10 años que me han cambiado por completo. Es como un #10yearschallange , pero por dentro.

Y es que el otro día me pidieron fotocopia del título universitario. Vi que justo hace 10 años acabé la carrera. Un 3 de marzo de 2009 emitían mi título en psicología

Y empezaba una aventura que lo cambiaría todo.

Dicen que cuando te pica el “bichito” del emprendedor, ya no hay vuelta atrás. Ahora, visto con perspectiva, puedo asegurar que es totalmente cierto. Y a mí me picó de bien joven.

Antes de recoger mi título y a falta de pagar algunas tasas administrativas que ni recordaba que debía, ya pasaba las tardes de aquél enero de 2019 pensando en cómo debía ser eso de tener un trabajo estable, con su contrato indefinido, con su horario “normal” y…¡de lunes a viernes!

Recuerdo la sensación de estar bien harto de una vida laboral a parches,  trompicones y piruetas: camarero en algunos los peores (pero más interesantes) bares de Barcelona, en una fábrica de congelados, descargando camiones, alarmando ropa, controlando accesos, repartiendo bocadillos en un estadio de fútbol, reponiendo productos en el estante de un súper, cortando el bacalao en una pescadería, sirviendo copas, colocando chaquetas en un guardarropa, repartiendo diarios en el bar de la uni,  de aparcacoches, teleoperando en variados y lúgubres despachos de la ciudad y demás trabajos, de cuyo nombre, prefiero no acordarme… (¡joder! !si que he hecho cosas!)

Y va y justo en ese momento de transición, no se me ocurre otra cosa que emprender. ¡Si ya lo tenía! Pero.. ¿Para qué el caminito fácil? ¡A complicarse la vida!

Y junto a mi colega , socio, pero sobre todo, amigo Jesús de Molina pasamos a la acción.

Muy resumidamente, la cosa fue así: En un momento dado, nos preguntamos cómo era posible que los profesores de universidad no gozaran de una presencia on-line más potente. Era sorprendente (y para nosotros, muy injusto) que Google premiara con buen posicionamiento a aquellos que sabían dominar la técnica, que sabían tratar bien a los robots de rastreo de Google, en detrimento de aquellos que realmente dominaban, estudiaban y creaban conocimiento sobre un tema.  

Si bien es cierto que en esa época las redes sociales no eran como hoy las conocemos, también es cierto que ya todo el mundo buscaba en “San Google” la respuesta a cualquier pregunta.

Así que, con una mezcla a partes iguales ingenuidad, inconsciencia y valentía, además de un buen propósito por bandera, nos dispusimos a “cambiar el mundo” (jeje ¡acabamos de “salir del horno”, que quieres!) .

Así que nos fuimos a la facultad de enfrente, (Educación, UB)para reunirnos con el Dr. Rafael Bisquerra y le explicamos el tema. Le preguntamos si quería ser nuestro primer cliente. Todavía hoy no me explico cómo confió en un par de pipiolos que le explicaban cosas relacionadas con SEO, robots araña, Joomla y que tenía que hacerse una web... Supongo que él también compartía el mismo propósito, nos vio con ganas y cobrábamos poco.

Y como quien no quiere la cosa…pasó una década.

Sea como fuere, el proyecto fue un éxito y este primer cliente en marca personal (por llamarlo de alguna manera) nos animó a lanzar el proyecto “La Marca Personal”, mi primer proyecto emprendedor.

Aquí me picó el bichito emprendedor, pero bien. Y con la tontería, ya van 10 años trabajando en personal branding. Un par de lustros abriendo y cerrando proyectos, creando momentos vitales de todo tipo. Grandes alegrías. Algún llanto. Empuje y desgaste. Alegría por los objetivos cumplidos y frustración por los no logrados. Cayéndome y levantándome. Y es que emprender, montártelo por tu cuenta, es como una montaña rusa. Te da de todo y te lo da muy intenso.

Y como si la vida se burlara de mi o como si yo mismo, como un idiota, me hubiera buscado mi propio karma, esa vida profesional de parches, trompicones y piruetas que al salir de la universidad tanto quería evitar, ha acabado siento la elección más consciente que he tomado, ya no solo a nivel profesional, sino como estilo de vida.

Dicen algunos expertos que para lograr dominar algún área o especialidad de manera profunda, tienes que dedicarte en ello al menos 5 años. En mi caso con la marca personal, siento que cada año que pasa se abre una nueva puerta. Algo por descubrir, un acceso a más y mejor conocimiento, pero sobretodo, descubriendo y desvirtualizando cada vez a más grandísimos profesionales y mejores personas (algunas ya son verdaderos amigos, compañeros de viaje), de la gran familia de marca personal. Eso es lo que realmente importa. Lo sé, lo sé, es muy misterwonderfuliano, pero joder, es cierto: las personas, la conexión humana y lo que vives al lado de los que quieres (y te quieren), es lo que te llevas a la tumba.

¡Brindo por 10 años más!

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