Local, pequeño, cotidiano, irrelevante… y poderoso

Siempre estamos subestimando el poder que tiene aquello que es cotidiano, local y que nos puede parecer irrelevante o no extraordinario. Pero lo cierto es que hoy, esas situaciones no extraordinarias, esos momentos “rutinarios”, aquellas cosas que parecen banales, son cada vez más imprescindibles para las marcas que pretenden sobresalir en la era post-digital.

Tenlo en cuenta: la realidad es que nuestro mundo es un mundo globalizado. Es como una especie de Aldea Global (Marshall McLuhan).

Todos estamos más cerca que nunca y cada vez lo vamos a estar más. Y las relaciones humanas irán evolucionando en este sentido.

Pero…¿la globalización debe ser forzosamente “un proceso de homogeneización a escala mundial” (Pérez Sáinz, 2005).?

Piénsalo: el panadero, el carnicero, tu propio negocio, todos nosotros, tratamos de encontrar nuestro lugar en el mundo que se empequeñece, con sus ventajas y sus inconvenientes. Y seguimos subestimando inconscientemente la potencia de una actuación local, “ligera”, cotidiana pero bien diseñada y el poderoso impacto que va a tener aquello que sucede de manera concreta, humana y muy cercana.

Te invito a que revises tu concepción sobre la globalización como una oportunidad para la creación de acciones que impacten localmente.

Quitémonos esa obsesión por llegar dónde ni podemos ni nos interesa.

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