Comunicación corporativa eficaz: 3 puntos básicos que solemos olvidar

1. Cada interacción importa.

En cada interacción, aunque no busques impacto, lo creas. Aunque no busques atracción, la generas. Cuando callas, quizás no pretendías comunicar, pero comunicas. 

Cada vez que vendes (o que no vendes), cada reunión celebrada (o aquella reunión que no hiciste), cada punto de contacto de la marca (o en aquellos sitios en los que no existe) cada post que escribes en el blog de tu empresa (o aquello que no escribes)…cada interacción con nuestro contexto (o la ausencia de ella) aleja a tu marca y a tu negocio de algo y la acerca a otra cosa, aunque no lo pretendas, o no lo controles.

Este primer punto va sobre mentalidad. Sobre toma de control. Sobre posicionamiento. 

Creemos que no elegimos, porque no nos damos cuenta que estamos eligiendo en cada momento, aunque no estemos trabajando específicamente sobre ello.

2. Ser específico en el mensaje.

En las formaciones que imparto sobre comunicación corporativa o estrategia de marca, frecuentemente realizo una pregunta (que como casi todas las que hago, suelen ser trampa): ¿Con quién queremos comunicar? ¿A quién se dirige nuestra marca?

Las respuestas suelen ser: “¡A a todo el mundo!” “¡Cualquier persona a la que le podamos interesar!” “Queremos ser líderes en nuestro mercado”.

Después de este momento de magnificencia (por el que todos hemos pasado alguna vez),  mi trabajo se centra en empezar a construir sobre el concepto de que la solución no es disparar tu mensaje a discreción, sino actuar “como un francotirador” y comunicar con un mensaje lo más específico posible.

3. No olvidar los básicos 

Este tercer punto va sobre no olvidar los puntos más básicos de la comunicación. 

Como en casi todo en la vida, para aplicar sofisticación debes construir unos cimientos sólidos que la sustenten. Una comunicación efectiva no es la excepción.

Aquí van algunos consejos para enfocarte y conectar con tu SI cliente: 

• Adapta tu mensaje a la audiencia: 

¿Te diriges a una persona individual, o a un colectivo? ¿Puede que sea una organización? Define las características del receptor del mensaje. Anota y controla aquello que les interesa, cómo es, que le mueve, que le causa dolor como podrías entregarle una solución. 

• Busca el canal adecuado: 

¿Dónde vas a suceder la interacción con tu audiencia? ¿Quizás a bordo de un avión destino a Ibiza? ¿O en tu página de empresa de LinkedIn? Los sitios dónde se está creando las conversaciones no son fáciles de encontrar, pero son fundamentales para comunicar de manera efectiva.

• Comunica para crear un vínculo emocional 

¿Por qué nos centramos siempre en intentar cambiar la opinión de aquellos a los que nuestro mensaje no les ha creado ningún vínculo emocional? Imagínate invertir los mismos recursos en encantar a aquellos con los que nuestro mensaje si ha empatizado. Centrar tu mensaje en enamorar en vez de convencer.

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