“Algunas cosas se benefician de los sobresaltos, prosperan y crecen cuando se exponen a la volatilidad, la aleatoriedad, el desorden y los factores estresantes y aman la aventura, el riesgo y la incertidumbre.[…] La antifragilidad está más allá de la resiliencia o la solidez. El resiliente resiste los choques y permanece igual, lo antifrágil mejora”

(Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb. Fuente Wikipedia)

Hola amig@. Ante todo, espero que tu y los tuyos estéis bien, sanos, tranquilos y en casa. Creo que la salud es lo primero. Mi familia, amigos, compañeros de viaje y yo mismo estamos bien. Gracias por preguntar 🙂 

Antes que empieces a leer el artículo, quería avisarte que éste no es un artículo sobre cómo lo que estamos viviendo marcará una nueva era, ni te voy a animar a que aproveches tu confinamiento como una oportunidad para reinventarte, auto-reconocerte y salir de todo esto más fuerte que nunca. Cada uno ya sabe lo que tiene que hacer. Este artículo solo pretende ser una reflexión personal sobre un concepto que (sospechosamente) estoy escuchando mucho últimamente: resiliencia. 

Resiliencia limitada.

Lo cierto es que resiliencia es un concepto que está de moda. un concepto que hace ya tiempo que misterwonderfulea.

Resiliencia es un concepto interesante, profundo, sin duda. No la quiero desmerecer. Tampoco quiero ser el aguafiestas de turno que venga a joder el buen rollo que genera. Pero creo que tiene también sus limitaciones.

Me explico: 

La resiliencia en origen es “la capacidad de memoria de un material para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo.” (Wikipedia). Capacidad material que más tarde fue humanizada para referirse a la facultad de las personas de aguantar los “envites” de la vida, poder resistirlos sin romperse y recuperarnos de manera efectiva. Pero la limitación del concepto radica en su esencia: los seres humanos no somos bambúes. (lo siento, me chirría cantidad esta metáfora). Me sigo explicando…

Vivimos, resistimos, nos recuperamos… y cambiamos

Nuestra mente funciona de una manera mucho más compleja. No solo volvemos a nuestra forma inicial. Las personas, la psique humana, nunca, nunca, vuelve a su forma inicial: somos sujetos activos de nuestra realidad: si se mueve una ficha, se mueven todas.  Nuestra mente se reestructura por completo, siempre. Los seres humanos somos resilientes, pero somos algo más.

Claro que nos pasan cosas de las que debemos recuperarnos. Ya sabes cómo va esto: hoy estás perfectamente y de aquí unos minutos, horas o mañana puede que estés igual de bien que ahora, mejor, mucho mejor…. o mucho más jodido. Y aunque hoy estemos viviendo algo jodido y por supuesto que nos recuperaremos, la mayoría de nosotros seremos perfectamente capaces, por nosotros mismos, de volver a un estado de equilibrio. Creo que el reto está más allá de la resiliencia.

Antifragilidad es el reto.

Quizás una de las asignaturas pendientes que tenemos muchas personas es la incapacidad para reconocer nuestra fragilidad. Nuestro contexto “occidental”, por así decirlo, es el reinado del hacedor, del esfuerzo, del logro, de la inquebrantabilidad, de la robustez. 

Antifrágil, concepto acuñado por Nassim Taleb, es un concepto que me gusta mucho y me parece más “real”. Fue creado para definir explicar que lo contrario de frágil no es robusto, sino antifrágil. Un paso más sobre la capacidad de resiliencia humana: 

El resiliente resiste los choques y permanece igual, lo antifrágil mejora”.

(Nassim Taleb)

Imagina poder no solo resistir una fuerza o estrés, sino además, fortalecerte de ello. Implica una subjetividad activa, que es justo lo que somos (claro, unos más que otros, por supuesto).

Un ejemplo muy gráfico es el de la Hidra: “La Hidra era antifrágil. Al cortarle una cabeza le crecían dos […].La hidra buscaba el estrés, le hacía más fuerte.” (fitnessrevolucionario.com )

Como comentaba más arriba, este no es un post sobre cómo vamos a ser mejores después de esta crisis. Sencillamente seremos diferentes a como somos ahora, porque no seremos iguales que ahora….  Lo que ya no sé es si seremos mejores o peores… supongo que eso dependerá de cada uno. La Hidra era antifrágil, pero malvada.

Foto: Yannik S

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