¿Imaginas que alguien te diera permiso para reconstruir tu historia? Pues ya está, aquí tienes todo el permiso que necesitas: tu historia no existe. Puedes reconstruirla.

Me explico… desde el principio:

El poder de las palabras: Reflexionando con @elenaarnaiz

Hoy termino la serie de formaciones presenciales enmarcadas en el postgrado de desarrollo interno “Laude” del Banc Sabadell en colaboración con IL3 (UB) en el que he participado como tutor “experto” (me fascina esta palabra) en temas de Embajadores de Marca y Branding Humano.

Mi trabajo me permite hacer algo que me apasiona: viajar. Y una de las mejores partes de viajar son, sin duda, los reencuentros. Como algo “casi improvisado”, como si fuera un “¡Ey! pasaba por aquí…” tuve la oportunidad de coincidir en Gijón con Elena Arnaiz. El resultado: una mañana inolvidable, charlando de todo un poco: de lo duro y gratificante que es emprender, de lo necesario de tomar las riendas de nuestras vidas; de la ilusión de los nuevos proyectos y de lo que hemos aprendido de aquellos que se dejan atrás. Y por supuesto…mucha #psicología.
Hablando con Elena sobre la importancia de la introspección para la búsqueda de empleo (¡pronto podréis ver el vídeo en Humanazing!), Elena aterrizó de lleno en un tema que me apasiona: la importancia de cómo nos hablamos, del poder de las palabras. Y mucho más, las que nos decimos a nosotros mismos.
Y es que las palabras que usamos para hablarnos a nosotros mismos, dicen como nos tratamos, como actuamos y construyen, día a día, nuestra historia.

Tu historia no existe, reconstrúyela.

Todos creemos que tenemos un pasado, pero la realidad es que el pasado no existe. Y si existe, en realidad no importa. Lo que verdaderamente importa es la historia que hemos construido sobre nosotros mismos.  Y a partir de nuestra historia, construimos nuestro discurso. Creamos nuestro stroytelling que, a modo de mantra, nos repetiremos cada día. E aquí una increíble oportunidad: podemos reconstruir nuestra historia.

¿Cómo reconstruir tú historia?

Tú lo has visto. Yo lo he visto. Hay personas que desprenden luz, que tienen algo mágico. Su mera presencia ilumina la sala dónde se encuentran. Me he fijado en este tipo de personas y he encontrado algo que se repite en ellas: tienen historias bonitas. Las han reconstruido.
Eso no significa que han renunciado a ser quienes son, ni se han inventado un personaje. Más todo lo contrario: han entendido mejor que nadie su propia historia, han sido capaces de desgranarla, de deconstruirla y con esos pedacitos, la han vuelto a construir en clave positiva.
Es su historia, pero ahora es una historia bonita. Ahora se hablan bien. Y gracias a ello, ahora iluminan al mundo.
¿Vas a dejar pasar esta oportunidad? Hoy las palabras pueden estar de tu lado.

Foto: Hernán Piñera