¡Buenos días!

Rápido, abre el abre el Whatsap, seguro que hay algún cotilleo que no puedes permitirte no conocer.

Es cierto, de las 11:30h a las 06:30h pueden suceder muchas cosas en el mundo. Ni lo pienses, abre Twitter ¡el mundo te está esperando desde hace 6 horas! ¡A quién se le ocurre dormir tanto!  ¿Qué te habrás perdido esta noche?

Va siendo el turno de Facebook. ¿Que habrá hecho el gatito de tu amig@? Adelante, es importante que lo sepas, cuanto antes, mejor.

¿Una miradita a la App de tu banco? ¡Venga! A ver si han pasado ya la nómina. Nada… parece que no ha habido “suerte” hoy

Ducha rápida, desayuno, beso (si eres afortunado) y a la calle. ¡A trabajar! Eres una persona responsable. Hoy no vas a perder el tren.

Conmutar de casa al trabajo es todo un lujo con tu pequeño aparato de conexión personal al mundo llamado Smartphone.  Es momento de deleitarse en ver realidades distorsionadas, efímeras y ególatras y pregúntate: ¿Porque mi vida no es así?

¿Por qué co*** yo tengo que estar fastidiado en esta mierda de tren / autobús / tranvía?

Automáticamente, y por reacción natural, subes una maravillosa foto del desayuno del domingo. Geo-localizas Ibiza (¡Que se fastidien!). Llegas a tu destino.

A trabajar.

– ¡Estúpid@s jef@s! –

Para casa.

Ensaladita, Whatsapp, noticias de fondo y a dormir.

Emociones distorsionadas, sintiendo demasiado poco de lo que deberíamos sentir y demasiado mucho de lo que no deberíamos permitirnos sentir.

Si. Nos desatendemos emocionalmente. Nos encargamos minuciosamente de dejar de sentir. Evitamos a toda costa tener que vivir las emociones que emanan espontáneamente de nosotros mismos, por si acaso éstas nos hicieran daño.

¿Podemos recuperarlas? No lo creo. Como el sueño, o el tiempo o el amor o todas aquellas cosas que de verdad importan en esta vida,  que no se recuperan, sencillamente se pierden.

Son emociones perdidas. Y vidas sin emoción son vidas no vividas.

Ahora, te lanzo dos preguntas:
¿Qué has hecho hoy para sentir más?
¿Qué has hecho hoy para vivir más?