A veces me dan ganas de empezar a usar el concepto marca personal justamente al revés: “personal marca”. Lo único que me frena, de momento, es que al leerlo, no suena demasiado bonito. Y la personal marca es bonita. Puede que quede como una especie de traducción forzada del inglés “personal branding“. Y no van por aquí los tiros. Intentaré explicarme.

¿POR QUE “PERSONAL MARCA”?

Se trata del orden de los factores. Y en este caso creo que cambiarlos, sí altera el producto. Y es que ya lo dicen en Programación Neurolingüística (PNL): cómo usamos el lenguaje es crucial. El lenguaje (verbal, no verbal, escrito..) es el que ejecuta todos nuestros sistemas y creencias mentales. Y depende del procesamiento en el tiempo, en qué orden se nos entreguen los estímulos, nuestra mente escogerá un camino u otro, para llegar a su conclusión. (¡Qué importancia tienen las pequeñas acciones con el lenguaje. Fíjate, ya nos lo avisó Cela).

Porque cuando un lee primero “marca” y después “personal”, se nos abre primero el cajoncito de lo que són las marcas: visibilidad, grandes presupuestos, miles de seguidores, retweets, fama, gloria.. y ya uno quizás se empiece a montar el cuento de la lechera.

La segunda parte, se desvirtúa ante lo que nos ha venido a la cabeza antes y, narcotizados, olvidamos “personal”. Y, ya lo sabes, aquí “personal” es la protagonista. Porque viene de persona. Defendiendo la idea de no dejar de ser humano. Significa confianza, coherencia, honestidad. Generar relaciones. Cooperar. Colaborar. Aportar (y algunas veces, pero no siempre, recibir algo a cambio). Transmitir sentimiento. Generar empatía. Enamorar. Trabajar, trabajar, trabajar y entregar lo mejor de uno mismo.

Con esta reflexión solo pretendo pedirte: No olvides la parte de “personal” de tu “marca”.

IMAGENAriel Arias