A lo largo de mi experiencia como consultor en marca personal, he detectado algunas características que comparten aquellas personas que están realmente preparadas para tomar las riendas de su propia marca y sobresalir del resto como personas y profesionales únicos e irrepetibles.

Da igual la condición actual de la persona, no importa su estado profesional ni personal, excepto estos cuatro requisitos indispensables:

1 – Les mueve pasión.

Quieren reconocer o ya saben cuál es su pasión. Quieren vivir de ella. Y no piensan que es imposible, saben que existe la posibilidad y están dispuestos a levantarse cada día a por ella, aunque sepan que el camino puede ser más largo de lo que esperan que sea. No se van a amedrentar por ello.

2 – Han decidido vivir plenamente.

Són unos “fuera de serie” y han decidido cruzar la frontera de la excelencia y de la grandeza. Les da igual ser los mejores, pero sí que quieren ser únicos, dejar de vivir media vida y empezar a construir su sueño, a partir de ellos mismos.

Han tomado una decisión que marca y antes y un después: Empezar a controlar la propia vida y empezar a trabajar. Quieres elegir su propio destino personal y profesional.

3 – Quieren crear su proyecto vital.

Quién decide gestionar su marca personal decide reconocer sus pasiones y aquello que le hace feliz, aquello en lo que fluye. Adquieren una serie de compromisos con la calidad, la confianza y la coherencia de sus actos que pocas personas están dispuestas a adoptar.

No lo ven solo como una salida profesional, o un paso necesario para encontrar un trabajo. Quieren desarrollarse con una perspectiva global. 360º.

4 – Entienden que Marca Personal no es autobombo, sino trabajo (y duro)

Mi servicio de consultoría en marca personal es un servicio curioso: quién paga es quién más trabaja.

Y lo confieso, me he encontrado con personas que querían encontrar en mis servicios la posibilidad de “aprender a venderse”, de proclamar autobombo, recibir palmaditas en la espalda o convertirse en una estrella del rock y empezar a pisar alfombras rojas mientras dedicaban tiempo a otras cosas.

No estaban preparados.

Los que sí lo están, entienden que un proceso de personal branding es un proceso duro, tedioso, en el que encontraremos muchas resistencias, tanto externas (los demás pueden no entender por qué le dedicas tantas horas a esto) e internas (salen creencias limitantes, y muchas, además de luchar contra la impaciencia de los resultados)

Por eso, el personal branding es un proceso que se trabaja dentro, nace de uno mismo y luego, si es necesario, se proyecta al mundo.

ImagenEduardo Merille