Todos sentimos ira. Es una emoción primaria innata diseñada para que nuestros ancestros pudieran sobrevivir en entornos hostiles, como instinto ofensivo.

La ira es una emoción que siempre me ha interesado porque, pese a ser inherente en nuestra condición humana, socialmente es deseable reprimirla. Es un sentimiento tabú. No se nos permite sentir ira ni nos permitimos sentirla.

No lo neguemos. Como emoción primaria, es una emoción muy poderosa cuando aparece. Creo que puede ser un una emoción que, bien usada, puede ser una gran aliada.

¿Cómo usar la ira?

Regulando la ira podemos impulsarnos más allá de nuestros límites.

Como en todo esto de las emociones, la regulación es la clave. Una emoción descontrolada es un enemigo. Una emoción controlada juega a nuestro favor.

Podríamos comparar la ira con la pólvora: en pequeñas dosis, con planificación, estrategia y bien usada, en el momento y el lugar justo, pueden ser beneficiosas, pero si nos pasamos con la cantidad o la usamos incorrectamente, las consecuencias pueden ser desastrosas.

La ira es una emoción muy poderosa. Es muy difícil de regular. Se nos puede “ir de las manos” enseguida. Por tanto, la ira debe ser usada en momentos muy concretos en los que realmente necesitemos ese impulso extra que nos lleve a dar el 200% de nosotros mismos.

¿Para qué usar la ira?

Usa tu ira más profunda para:

  • Iniciar proyectos que hace tiempo que piensas que empezarás y por los que nunca encuentras el momento.
  • Empezar a escribir tu libro.
  • Hacer la cantidad de deporte que nunca has hecho.
  • Recuperar tu hobby favorito.
  • Montar la revolución  (interna o externa) que tanto necesitas.
  • Como fuerza extra para derribar muros (internos o externos) para seguir avanzando.
  • Saltar al vacío.
  • Ayudarte a reunir el coraje que te permita salir de esa situación adversa de la que sabes que debes salir cuanto antes.
  • Decir NO.

La ira puede ser un gran impulsor. Un sentimiento que, bien entendido, puede llevarte lejos de tu zona de confort.

Abraza tu ira, siéntela, entrénala, úsala a tu favor, en pequeñas dosis controladas que te impulsen a dar lo mejor de ti mismo justo cuando lo necesitas.

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