Hace unos tres años que tuve la suerte de realizar el Postgrado en Comunicación Persuasiva. En este posgrado no solo aprendí a mejorar mi comunicación, sino que cambiaron dentro de mi algunas creencias limitantes que tenía hasta el momento.  La verdad es que fue bastante terapéutico.

Un simple ejercicio que me hizo reflexionar mucho sobre la potencia que tiene nuestra mente en influir en los resultados que obtenemos, fue uno de los más sencillos que he hecho nunca, pero con uno de los “insights”  más potentes que he conocido.

¿Te animas a hacerlo? Vamos allá:

  • Imagina que tienes la posibilidad de jugar un partido contra Rafa Nadal en el Open de Australia. Un partido serio, nada de “pachangas”. Empieza el partido y sacas tú. Visualiza ese primer punto al completo, como te devuelve la pelota Nadal y como tú te defiendes y contra-atacas.
  • Una vez hayas acabado el punto, respóndete a la siguiente pregunta: ¿Lo has ganado o lo has perdido?

Cuando lo hicimos en el posgrado, en cuanto el profesor preguntó al resto de la clase cuál había sido el resultado, la mayoría de nosotros había perdido el punto.

-¡Claro, es Rafa Nadal!, ¿Cómo vamos a ganarle?- Comentamos todos.

¿Por qué perdemos si estamos jugando el punto en nuestra mente?

Es decir, estamos imaginando… ¡podemos imaginar lo que queremos! Incluso ganar el punto dando un maravilloso salto mortal y que el público nos aplauda en pie.

Y eso tiene una respuesta: creencias limitantes.

No nos preparan para ganar, nos preparan para sufrir y jugar en un juego en el que vamos a perder, incluso dentro de nuestra mente.

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