Humanizing – Elena Arnaiz

Humanizing – Elena Arnaiz

Elena es Psicóloga, consultora de desarrollo de personas y RRHH, marca personal y empleo.  Y su trabajo tiene un objetivo bien definido: ayudarte a identificar tu talento, a ponerlo en acción y a darle visibilidad para dejar huella y conseguir tus objetivos profesionales.

Y precisamente de eso hemos hablado en este nuevo capítulo de humanizing, sobre desarrollo personal, humanización y marca personal para alcanzar la mejor versión de ti mismo en el que hemos reflexionado sobre:

La clave de tu parte humana: el conocerse a uno mismo.

No podemos enfocarnos en un proceso de búsqueda de empleo  o de cambio y desarrollo personal de forma óptima sin esa parte de auto-conocimiento tan clave.

¿Qué lenguaje utilizamos con nosotros mismos?

En cualquier proceso en el que implementamos en nosotros nuevas meta y nuevos retos, es imprescindible hablarnos bien, usar con nosotros mismo un buen lenguaje. Al final se trata de querernos más, usando con nosotros un lenguaje más positivo.

La marca personal es clave.

Hemos pasado de la opcionalidad a la necesidad. Estemos trabajando o estemos buscando empleo o proyecto. Esto es para todo el mundo. Con la implementación de una estrategia de  personal branding nos desarrollarnos no solo como mejores profesionales, sino también como mejores personas.

Buscar empleo no es estar a la espera

Considérate a ti mismo siempre y en todo momento como el profesional que eres. Y sobre todo, quiérete, cuídate, más que nunca. Focaliza tu trabajo y encuentra tus fortalezas Tu situación de desempleo, tiene un final feliz. Eso es seguro.

Una entrevista inspiradora, positiva. Todo “chute” de energía para brillar.

¡Gracias Elena!

Puedes seguir a Elena en: elenaarnaiz.es

6 propósitos poco convencionales para el 2018

6 propósitos poco convencionales para el 2018

Desapuntarme del gimnasio.

Invirtiendo “la clásica” de año nuevo, este mes de enero me he desapuntado del gimnasio.

Quién me conoce sabe que el deporte me mantiene vivo. Después de toda la vida practicándolo (en algunos momentos, con etapas de alto rendimiento), es la gasolina que me alimenta. Es una parte muy importante para mí.

Después de una gran experiencia practicando CrossFit, me he dado cuenta que tener que acudir a un sitio, dentro de un horario y tener una rutina de ejercicios predeterminada “me quema”.Este año, busco:

  • Llegar a tener mi propio sistema de entrenamientos.
  • Centrarme más en el movimiento, en la postura, en el equilibrio, en la calidad de cada ejercicio.
  • Alejarme de la estética y centrarme en el propósito de trabajar el cuerpo.
  • Escuchar a mi cuerpo y entender que me pide, que es lo que necesita ser entrenado y de  qué manera.  Esto implica necesariamente el siguiente punto:
  • Ser más libre. Tener más libertad para decidir dónde, cómo y con qué intensidad decido hacer deporte.

También voy a ir contando mis avances sobre este tema en mi blog, de manera esporádica.

Trabajar menos

Lo convencional podría ser desear trabajar más, pero para mi uno de los objetivos para 2018 es trabajar menos, pero que las horas que invierta en trabajo produzcan mucho más, sean de más calidad, entregue más valor al mundo y me permitan obtener más ingresos tanto activos como pasivos (mediante principalmente la creación de “infoproductos”).   

Dar el doble de lo que recibo.

Lo convencional podría ser intentar ganar más de lo que doy, pero creo en las leyes de la abundancia. No como leyes mágicas en las que el mundo “te da”, sino, siendo más prácticos, como la aplicación del efecto Win-win, pero a nivel personal. Si entrego mucho, recibo mucho. Ganar – ganar. Abundancia.

Desaprender

Lo convencional podría ser querer aprender más cosas de las que ya se. Lo que sucede es que seguir aprendiendo lo doy por supuesto. Aprender viene en mi “de serie”, porque algo que he descubierto es que lo que en realidad me mueve a hacer las cosas quehago es el aprendizaje que obtengo de ellas. Si en algún trabajo, empleo o proyecto dejo de aprender, me aburro y lo dejo de lado. Por ello, este año me centraré en trabajar el lado opuesto: desaprender. Desaprender todos aquellos esquemas mentales que he aprendido, deconstruirlos y volver a construir mi historia de la mejor manera que sepa.

Ser más obstinado.

Lo convencional podría ser intentar no obsesionarme con las cosas que me obsesionan. Pero… ¿has conocido a alguien que destaque en algo con lo que no se haya obsesionado? Yo tampoco.

La verdad, soy un tipo sin ningún gran talento (de hecho, no creo en el talento), pero obstinado, lo soy un rato. Ser obstinado puede parecer un defecto, pero lo voy a convertir en una ventaja. Voy a aprovechar mi obstinación para focalizar mi “core” de trabajo en un punto: la conexión humana (e investigar cómo puede ayudar a personas y empresas). Basta de rodeos. Esto es lo que me motiva de verdad y voy a por ello.

Ser más raro

Lo convencional sería querer ser más “normal” (¿madurar?). Yo quiero ser más raro y por consiguiente, más único.

Eso no significa que me ponga en medio de la calle con la cabeza metida en una cacerola y me empiece a aporrear con una barra de metal, para crear un gran ruido. Tú ya sabes de qué tipo de rareza te hablo.

Me baso en la idea sobre que uno de los esquemas mentales más dañinos que se nos programa en nuestra cabecita (con toda la mejor intención del mundo, no lo dudo) es el de la complacencia. Intentamos complacer a todo el mundo… lo que se conoce como “quedar bien”, vaya. Y yo te pregunto ahora… ¿has conocido a alguien que destaque en algo y que no sea visto, al menos por un tiempo, como un “bicho raro”? Yo tampoco.

Dejar de querer ser normal es imprescindible para ser mejor. Voy a trabajar en maneras que me permitan ser cada vez más raro. Ya veremos cómo.

 

Foto: Sonia Troncoso

Humanizing – Mercè Roura

Humanizing – Mercè Roura

En esta edición tenemos con nosotros a Mercè Roura.

Ella se define como periodista y amante de las personas y las palabras. Esa es Mercè. No es necesario añadir nada más.

Con ella hemos hablado sobre:

  • Humanización y valor añadido: La humanización es la gran diferencia, el gran valor añadido de cualquier marca, ya sea comercial o personal. Por ello debemos descubrir que es lo que nos hace únicos en este mundo.
  • Descubrir quién eres: Antes de comunicar quién soy, debería saber quién soy. Parece obvio, pero no todo el mundo está dispuesto al trabajo de introspección que es necesario para lograrlo. Por ello, muchos copian “lo que ya funciona”, pero eso que funciona en otros, no tiene por qué funcionar en nosotros. Por ello, existe poca “autenticidad” en este mundo interconectado.
  • La obsesión por las fórmulas: Estamos obsesionados por las formulas. Las soluciones fáciles a nuestros problemas. ¿Imaginas que existieran de verdad?
  • Honestidad, Autenticidad y Comunicación: Para comunicar, es necesario ser honesto, apelar a la emoción y encontrar aquello que ti sientes y aquello que puedes aportar para cambiar vidas, desde la humildad.
  • ¿Para quién es tu mensaje? Tienes que tener claro a quién te diriges. Tu mensaje no es para todos. Ello marcará el tipo de lenguaje que vas a usar, para que lo que digas resuene fuerte con tu comunidad. Es el poder de las palabras.
  • La magia de la pasión:  No olvides lo más importante: la magia de la pasión que transmites. Lo importante es disfrutar del proceso, eso es algo que se transmite.

Al final, de lo que se trata es de ser tú mismo, natural y sobre todo, no temer a tu autenticidad. Ya sea hablando en público, comunicando o haciendo tu trabajo, pon siempre (siempre) algo de ti. Queremos que nos aportes algo personal. Cuenta algo de ti .Cuenta tu historia. Y arriesga, arriesga porque si nunca arriesgamos, nunca vamos a subir un escalón más.

Ira: úsala a tu favor

Ira: úsala a tu favor

Todos sentimos ira. Es una emoción primaria innata diseñada para que nuestros ancestros pudieran sobrevivir en entornos hostiles, como instinto ofensivo.

La ira es una emoción que siempre me ha interesado porque, pese a ser inherente en nuestra condición humana, socialmente es deseable reprimirla. Es un sentimiento tabú. No se nos permite sentir ira ni nos permitimos sentirla.

No lo neguemos. Como emoción primaria, es una emoción muy poderosa cuando aparece. Creo que puede ser un una emoción que, bien usada, puede ser una gran aliada.

¿Cómo usar la ira?

Regulando la ira podemos impulsarnos más allá de nuestros límites.

Como en todo esto de las emociones, la regulación es la clave. Una emoción descontrolada es un enemigo. Una emoción controlada juega a nuestro favor.

Podríamos comparar la ira con la pólvora: en pequeñas dosis, con planificación, estrategia y bien usada, en el momento y el lugar justo, pueden ser beneficiosas, pero si nos pasamos con la cantidad o la usamos incorrectamente, las consecuencias pueden ser desastrosas.

La ira es una emoción muy poderosa. Es muy difícil de regular. Se nos puede “ir de las manos” enseguida. Por tanto, la ira debe ser usada en momentos muy concretos en los que realmente necesitemos ese impulso extra que nos lleve a dar el 200% de nosotros mismos.

¿Para qué usar la ira?

Usa tu ira más profunda para:

  • Iniciar proyectos que hace tiempo que piensas que empezarás y por los que nunca encuentras el momento.
  • Empezar a escribir tu libro.
  • Hacer la cantidad de deporte que nunca has hecho.
  • Recuperar tu hobby favorito.
  • Montar la revolución  (interna o externa) que tanto necesitas.
  • Como fuerza extra para derribar muros (internos o externos) para seguir avanzando.
  • Saltar al vacío.
  • Ayudarte a reunir el coraje que te permita salir de esa situación adversa de la que sabes que debes salir cuanto antes.
  • Decir NO.

La ira puede ser un gran impulsor. Un sentimiento que, bien entendido, puede llevarte lejos de tu zona de confort.

Abraza tu ira, siéntela, entrénala, úsala a tu favor, en pequeñas dosis controladas que te impulsen a dar lo mejor de ti mismo justo cuando lo necesitas.

Foto por: CafeCredit.com

Tu historia no existe: tienes permiso para reconstruirla. Reflexionando con @elenaarnaiz

Tu historia no existe: tienes permiso para reconstruirla. Reflexionando con @elenaarnaiz

¿Imaginas que alguien te diera permiso para reconstruir tu historia? Pues ya está, aquí tienes todo el permiso que necesitas: tu historia no existe. Puedes reconstruirla.

Me explico… desde el principio:

El poder de las palabras: Reflexionando con @elenaarnaiz

Hoy termino la serie de formaciones presenciales enmarcadas en el postgrado de desarrollo interno “Laude” del Banc Sabadell en colaboración con IL3 (UB) en el que he participado como tutor “experto” (me fascina esta palabra) en temas de Embajadores de Marca y Branding Humano.

Mi trabajo me permite hacer algo que me apasiona: viajar. Y una de las mejores partes de viajar son, sin duda, los reencuentros. Como algo “casi improvisado”, como si fuera un “¡Ey! pasaba por aquí…” tuve la oportunidad de coincidir en Gijón con Elena Arnaiz. El resultado: una mañana inolvidable, charlando de todo un poco: de lo duro y gratificante que es emprender, de lo necesario de tomar las riendas de nuestras vidas; de la ilusión de los nuevos proyectos y de lo que hemos aprendido de aquellos que se dejan atrás. Y por supuesto…mucha #psicología.
Hablando con Elena sobre la importancia de la introspección para la búsqueda de empleo (¡pronto podréis ver el vídeo en Humanazing!), Elena aterrizó de lleno en un tema que me apasiona: la importancia de cómo nos hablamos, del poder de las palabras. Y mucho más, las que nos decimos a nosotros mismos.
Y es que las palabras que usamos para hablarnos a nosotros mismos, dicen como nos tratamos, como actuamos y construyen, día a día, nuestra historia.

Tu historia no existe, reconstrúyela.

Todos creemos que tenemos un pasado, pero la realidad es que el pasado no existe. Y si existe, en realidad no importa. Lo que verdaderamente importa es la historia que hemos construido sobre nosotros mismos.  Y a partir de nuestra historia, construimos nuestro discurso. Creamos nuestro stroytelling que, a modo de mantra, nos repetiremos cada día. E aquí una increíble oportunidad: podemos reconstruir nuestra historia.

¿Cómo reconstruir tú historia?

Tú lo has visto. Yo lo he visto. Hay personas que desprenden luz, que tienen algo mágico. Su mera presencia ilumina la sala dónde se encuentran. Me he fijado en este tipo de personas y he encontrado algo que se repite en ellas: tienen historias bonitas. Las han reconstruido.
Eso no significa que han renunciado a ser quienes son, ni se han inventado un personaje. Más todo lo contrario: han entendido mejor que nadie su propia historia, han sido capaces de desgranarla, de deconstruirla y con esos pedacitos, la han vuelto a construir en clave positiva.
Es su historia, pero ahora es una historia bonita. Ahora se hablan bien. Y gracias a ello, ahora iluminan al mundo.
¿Vas a dejar pasar esta oportunidad? Hoy las palabras pueden estar de tu lado.

Foto: Hernán Piñera

3 pistas de despegue para tus sueños

3 pistas de despegue para tus sueños

El momento de despegue de un avión es el más intenso, el más arriesgado, el más inseguro. Pero es el momento en que se vuela de verdad. El piloto toma el mando del avión. Y es que el despegue, no puede realizarse automatizadamente, sino siempre en modo manual.

¿Eres capaz de recordar ese cosquilleo en tu barriga cuando el avión deja de tocar el suelo y sabes que no hay vuelta atrás? ¿Lo puedes sentir? Eso es.

Ese es el cosquilleo al que me refiero. Sabes que estás volando y que has empezado el viaje a tu destino.

Cuando tomo una decisión incierta, valiente, incómoda, arriesgada, me siento como que estoy tomando pista para despegar, agarro fuerte los controles de mi aeronave y… ¡a flotar!

Y creo que las emociones o estados mentales que nos impulsan a tomar estas decisiones, de alguna manera son como pistas de despegue, con destino a nuestros objetivos.

Algunas de ellas podrían ser:

1 – La pista de la pasión:

La pasión es un proceso mental casi irracional que nos impulsa a hacer cosas que nunca pensamos que haríamos. Es la chispa que enciende nuestra llama. ¿Qué es una vida sin pasión? Ve a por ella preguntándote:
¿Cuál es tu pasión? ¿Te gustaría vivir de ella? Bueno, seguramente estarás pensando que sí, pero que eso es muy difícil. Yo te respondería: piensa por un momento que fuera posible hacerlo. ¿Vale la pena intentarlo? Imagínalo y luego, evalúa tu mism@.
Reconoce tus pasiones, fluye con ello y claro, hazlo rentable, para vivir de ello.

2 – La pista de la plenitud:

Plenitud, divino tesoro. La plenitud es un concepto que me encanta. Me encanta porque significa dominar la virtud de tomar el control de tus acciones, tus éxitos y tus fracasos.
Tomar el “riesgo” de vivir tus propios sueños te permitirá disfrutar del placer de aprender de tus errores y de poder celebrar al 100% todos tus éxitos.
Grábate esto a fuego: tu tiempo no vale dinero, vale felicidad. Búscala sin suertes, sin destinos, sin loterías. Tú vas a ser el factor determinante. Tu eres el que manda en tu vida..

3 – La pista de la libertad

Libertad. Una palabra con un significado tan bonito como incierto, por su inmensidad.
Libertad es la posibilidad de construir tu propia historia.

No todo el mundo está preparado para abrazar esa incertidumbre.

Toma una pista para despegar tus proyectos y tu estilo de vida. Quizás podrías tomar dos de ellas… o qué diablos… ¡¡toma las tres!!

Despega tu vida. No a partir de mañana. Ahora.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies