8 ventajas competitivas del Personal Branding en la empresa

8 ventajas competitivas del #PersonalBranding en la empresa

“¿Cuál es el valor real que una empresa extrae al incorporar el personal branding dentro de su plan estratégico?”

Ésta era la pregunta que me hacía constantemente mientras preparaba una nueva formación en marca personal para una conocida empresa nacional.

Me niego a ir a trabajar a una empresa y sólo exponer una serie de temas. Me interesa entregar valor real, aplicable, tangible y que, por supuesto, pueda repercutir en la cuenta de resultados (¡que para eso me pagan!).

Mientras me respondía a esta pregunta, anote algunas ideas clave, que quiero compartir contigo.

Ventajas dentro de la empresa

 

1- Enriquece el enfoque de la gestión de los equipos

Las estrategias de marca personal ayudan a establecer un estilo de dirección más personalizado y customizado, ayudando a las personas que dirigen equipos a adoptar una filosofía de gestión más humana y personalizada, enfocada a la gestión de los recursos humanos no como recursos, sino como personas, en un sentido holístico.

 

2- Impulsa el Leadership Branding:

Implementar estrategias de gestión de marca personal en personas con cargos gerenciales impulsa a buscar nuevas y más potentes maneras de gestionar, comunicar y reforzar su liderazgo dentro de la empresa, como bien exponen las conclusiones de este magnífico estudio de Dave Ulrich y Norm Smallwood “Alinear la marca de empresa, la marca de liderazgo y la marca personal” (para mí, artículo de referencia).

 

3- Mejora el feeback de los directivos con sus equipos

La marca personal ayuda a los líderes a crear nuevos y más elaborados canales de comunicación y de establecimiento de feedback con sus equipos, para dar a conocer e informar sobre tendencias, opiniones y novedades del sector profesional en el que trabajan, a través, por ejemplo, un blog personal o mediante los perfiles sociales.

 

4- Posicionar referentes de sector

Implementar estrategias de gestión de marca personal posibilitará el posicionamiento de empleados clave de la empresa como referentes en su sector. Esto genera una posición de comunicación directa con el exterior de la organización. ¿Y qué empresa no quiere tener a los mejores profesionales en plantilla?

 

Ventajas fuera de la empresa.

 

5- Es el motor del Employee Advocacy

El personal branding va a ser el motor de la participación de los empleados en la comunicación de la empresa. Y los embajadores de marca son el futuro del marketing corporativo. Formar en marca personal a empleados en puestos clave relacionados con comunicación va a repercutir directamente en el impacto de comunicación externa (publicidad, márketing…) y va aumentar la conexión humana, real con el entorno (la conexión humana es la más poderosa de las conexiones de las que puede beneficiarse una marca corporativa, como te explico en este post).

 

6- Apertura de los servicios de atención al cliente

Las estrategias de marca personal renuevan los viejos y arcaicos procedimientos de atención al cliente y pone canales de comunicación directos, adaptando la empresa a uno de las características que serán más demandadas por parte de los consumidores en los próximos años: las personas quieren ser atendidas por personas, no por robots.

 

7- La marca personal atrae y “mima” al talento

Una empresa que incorpora en su estrategia global el personal branding, es una empresa que tiene una estructura preparada para colaborar e incorporar a profesionales con marcas personales potentes (que suelen ser referentes en su sector). Si se hace así, el talento va a ver la organización como un entorno atractivo y preparado para ellos, facilitando la colaboración en proyectos.

 

8- Tiene un “efecto terapéutico”. Gestionar la marca propia es un proceso altamente terapéutico para las personas que trabajan en una organización:

Las personas empiezan a tomar el control de sus propias acciones y toman consciencia de que son importantes para la empresa. El trabajador nota que tiene la capacidad de tener el control de sus propias acciones y automáticamente cambia su locus de control de externo (se deja llevar) a interno (toma iniciativa).

Estos 8 puntos solo son algunas de las muchas conexiones entre marca personal y empresa y que pueden mejorar el compromiso de los empleados con ésta.

Y tú, ¿qué opinas de trabajar la marca personal dentro de las empresas?

Estaré encantado de charlar contigo sobre esto aquí abajo, en los comentarios. ¿Te animas?

6 propósitos poco convencionales para el 2018

Desapuntarme del gimnasio.

Invirtiendo “la clásica” de año nuevo, este mes de enero me he desapuntado del gimnasio.

Quién me conoce sabe que el deporte me mantiene vivo. Después de toda la vida practicándolo (en algunos momentos, con etapas de alto rendimiento), es la gasolina que me alimenta. Es una parte muy importante para mí.

Después de una gran experiencia practicando CrossFit, me he dado cuenta que tener que acudir a un sitio, dentro de un horario y tener una rutina de ejercicios predeterminada “me quema”.Este año, busco:

  • Llegar a tener mi propio sistema de entrenamientos.
  • Centrarme más en el movimiento, en la postura, en el equilibrio, en la calidad de cada ejercicio.
  • Alejarme de la estética y centrarme en el propósito de trabajar el cuerpo.
  • Escuchar a mi cuerpo y entender que me pide, que es lo que necesita ser entrenado y de  qué manera.  Esto implica necesariamente el siguiente punto:
  • Ser más libre. Tener más libertad para decidir dónde, cómo y con qué intensidad decido hacer deporte.

También voy a ir contando mis avances sobre este tema en mi blog, de manera esporádica.

Trabajar menos

Lo convencional podría ser desear trabajar más, pero para mi uno de los objetivos para 2018 es trabajar menos, pero que las horas que invierta en trabajo produzcan mucho más, sean de más calidad, entregue más valor al mundo y me permitan obtener más ingresos tanto activos como pasivos (mediante principalmente la creación de “infoproductos”).   

Dar el doble de lo que recibo.

Lo convencional podría ser intentar ganar más de lo que doy, pero creo en las leyes de la abundancia. No como leyes mágicas en las que el mundo “te da”, sino, siendo más prácticos, como la aplicación del efecto Win-win, pero a nivel personal. Si entrego mucho, recibo mucho. Ganar – ganar. Abundancia.

Desaprender

Lo convencional podría ser querer aprender más cosas de las que ya se. Lo que sucede es que seguir aprendiendo lo doy por supuesto. Aprender viene en mi “de serie”, porque algo que he descubierto es que lo que en realidad me mueve a hacer las cosas quehago es el aprendizaje que obtengo de ellas. Si en algún trabajo, empleo o proyecto dejo de aprender, me aburro y lo dejo de lado. Por ello, este año me centraré en trabajar el lado opuesto: desaprender. Desaprender todos aquellos esquemas mentales que he aprendido, deconstruirlos y volver a construir mi historia de la mejor manera que sepa.

Ser más obstinado.

Lo convencional podría ser intentar no obsesionarme con las cosas que me obsesionan. Pero… ¿has conocido a alguien que destaque en algo con lo que no se haya obsesionado? Yo tampoco.

La verdad, soy un tipo sin ningún gran talento (de hecho, no creo en el talento), pero obstinado, lo soy un rato. Ser obstinado puede parecer un defecto, pero lo voy a convertir en una ventaja. Voy a aprovechar mi obstinación para focalizar mi “core” de trabajo en un punto: la conexión humana (e investigar cómo puede ayudar a personas y empresas). Basta de rodeos. Esto es lo que me motiva de verdad y voy a por ello.

Ser más raro

Lo convencional sería querer ser más “normal” (¿madurar?). Yo quiero ser más raro y por consiguiente, más único.

Eso no significa que me ponga en medio de la calle con la cabeza metida en una cacerola y me empiece a aporrear con una barra de metal, para crear un gran ruido. Tú ya sabes de qué tipo de rareza te hablo.

Me baso en la idea sobre que uno de los esquemas mentales más dañinos que se nos programa en nuestra cabecita (con toda la mejor intención del mundo, no lo dudo) es el de la complacencia. Intentamos complacer a todo el mundo… lo que se conoce como “quedar bien”, vaya. Y yo te pregunto ahora… ¿has conocido a alguien que destaque en algo y que no sea visto, al menos por un tiempo, como un “bicho raro”? Yo tampoco.

Dejar de querer ser normal es imprescindible para ser mejor. Voy a trabajar en maneras que me permitan ser cada vez más raro. Ya veremos cómo.

 

Foto: Sonia Troncoso

Marca Personal hasta la Muerte

La marca personal suele ser un proceso continuado, lento y que requiere mucho trabajo, constancia y es algo que nunca puedes dejar de gestionar a lo largo de tu carrera. A cambio, hacerlo solo aporta beneficios.

¿Qué queda de nuestra marca personal, para la eternidad?
No sé si deberemos seguir gestionando nuestra marca personal una vez que abandonamos este mundo desde ultratumba, pero sí que deberíamos dejarlo todo atado para que nos la gestionen de la misma manera que lo haríamos nosotros si estuviéramos presentes.

Personal Branding hoy, mañana, siempre
Los beneficios del personal branding se empiezan a notar desde el primer momento en el que empiezas el camino. Y esta reflexión me acerca más a comprender una idea que creo que debe ser clave en un proceso de marca personal y es que no existe una “culminación” del proceso de gestión del personal branding.
Muchas personas que se interesan por gestionar su marca personal esperan que este proceso tenga un punto final, una meta, un objetivo único.
Pero en realidad, éste es un proceso en un “continuum” de objetivos, metas e hitos dónde cada uno de ellos es el inicio del siguiente.

¡Y esto es realmente lo mejor de haber empezado! Porque el Personal Branding es crecimiento personal… ¿Y cuándo queremos parar de crecer? ¡Nunca!

Foto: Sergi Martinez

Marca Personal es revolución

 

Desde el primer artículo sobre marca personal, “The Brand Called You” (Fast Company, 1997), Tom Peters plantea (así lo entiendo) el concepto como una reorganización de las relaciones profesionales en su conjunto y de entender el trabajo, en un sentido holístico, dentro de la vida de las personas. Lo veo en este párrafo:

“Start right now: as of this moment you’re going to think of yourself differently! You’re not an “employee” of General Motors, you’re not a “staffer” at General Mills […] Forget the Generals! You don’t “belong to “any company for life, and your chief affiliation isn’t to any particular “function.” You’re not defined by your job title and you’re not confined by your job description.”

Quizás nunca ha ocurrido la prometida revolución de la marca personal, ok,  pero creo que sí es una respuesta inteligente y adaptativa a una revolución mucho más profunda: la revolución de un sistema que ya no es como lo entendíamos.

La marca personal es la capacidad de una persona, equipo u organización de tener un control estratégico de las variables que influyen en la conexión humana.

Se trata de aceptar la responsabilidad de ser dueño de tus acciones.

Si trabajas tu marca personal, vas a ser responsable de tus éxitos y no vas a tener excusas para deshacerte de tus fracasos.

Toma las riendas de tu vida, reconoce tus pasiones y dedícate a aquello que te hace feliz, que te hace “fluir”.

La revolución no es para todo el mundo

Dirigidos a todo profesional u organización, los procesos y estrategias de personal branding están disponibles para todo el mundo.

Pero eso no significa que cualquiera pueda “jugar” a implementar un plan de marca personal. La marca personal está de moda, es guay, pero debes hacerlo bien. Aquí te la juegas.

Foto credit: Paul Keller

Ira: úsala a tu favor

Todos sentimos ira. Es una emoción primaria innata diseñada para que nuestros ancestros pudieran sobrevivir en entornos hostiles, como instinto ofensivo. La ira es una emoción que siempre me ha interesado porque, pese a ser inherente en nuestra condición humana, socialmente es deseable reprimirla. Es un sentimiento tabú. No se nos permite sentir ira ni nos permitimos sentirla. No lo neguemos. Como emoción primaria, es una emoción muy poderosa cuando aparece. Creo que puede ser un una emoción que, bien usada, puede ser una gran aliada.

¿Cómo usar la ira?

Regulando la ira podemos impulsarnos más allá de nuestros límites. Como en todo esto de las emociones, la regulación es la clave. Una emoción descontrolada es un enemigo. Una emoción controlada juega a nuestro favor. Podríamos comparar la ira con la pólvora: en pequeñas dosis, con planificación, estrategia y bien usada, en el momento y el lugar justo, pueden ser beneficiosas, pero si nos pasamos con la cantidad o la usamos incorrectamente, las consecuencias pueden ser desastrosas. La ira es una emoción muy poderosa. Es muy difícil de regular. Se nos puede “ir de las manos” enseguida. Por tanto, la ira debe ser usada en momentos muy concretos en los que realmente necesitemos ese impulso extra que nos lleve a dar el 200% de nosotros mismos.

¿Para qué usar la ira?

Usa tu ira más profunda para:

  • Iniciar proyectos que hace tiempo que piensas que empezarás y por los que nunca encuentras el momento.
  • Empezar a escribir tu libro.
  • Hacer la cantidad de deporte que nunca has hecho.
  • Recuperar tu hobby favorito.
  • Montar la revolución  (interna o externa) que tanto necesitas.
  • Como fuerza extra para derribar muros (internos o externos) para seguir avanzando.
  • Saltar al vacío.
  • Ayudarte a reunir el coraje que te permita salir de esa situación adversa de la que sabes que debes salir cuanto antes.
  • Decir NO.

La ira puede ser un gran impulsor. Un sentimiento que, bien entendido, puede llevarte lejos de tu zona de confort. Abraza tu ira, siéntela, entrénala, úsala a tu favor, en pequeñas dosis controladas que te impulsen a dar lo mejor de ti mismo justo cuando lo necesitas.

Foto por: CafeCredit.com

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