Locus de Control

A los pocos meses de iniciar mi segundo año en Psicología, empecé una asignatura llamada Evaluación Psicológica. La verdad es que ésta fue una de las asignaturas que más marcaron el desarrollo de mi carrera por dos motivos:

El primero, aceptar definitivamente que la psicología clínica, el tratar con pacientes, no era lo mío. Esta parte de la psicología es absolutamente vocacional, reservada a unos pocos. Personas con una inequívoca tendencia prosocial, de servicio. Con una altísima tolerancia a la frustración y un compromiso inmedible. Algo que admiro profundamente.
El segundo motivo fue descubrir un concepto que resonó fuertemente conmigo: la dimensión psicológica “locus de control”.
El locus de control es un proceso psicológico que posee dos dimensiones:

  • Locus de control interno, es aquella en la que uno siente que tiene el control sobre lo que ocurre
  • Locus de control externo, en la que uno cree que aquello que le sucede es fruto de causas externas fuera de su alcance o del azar.

Conocer este concepto me dio la suficiente perspectiva para aceptar que somos capaces de controlar en qué grado creemos que influimos en aquello que nos sucede. Y también me di cuenta (y acepté) que somos profundamente vulnerables, porque somos expertos en atribuirnos fracasos y no reconocer ni celebrar nuestros propios éxitos.

Locus de control interno vs. Locus de control externo

¿En qué grado crees que eres responsable de lo que te sucede (o sucede a tu alrededor)? ¿Crees que eres dueño de tu propio destino?
En efecto, podemos modular nuestra atribución en aquello que nos sucede. Aceptar nuestra influencia. O bien podemos seguir buscando deliberadamente atribuir el mismo resultado a un factor externo.
¡Si! Una vez más, podemos escoger. Si quieres eximirte de tus responsabilidades, adelante, ponte “excusas”. Créete que éstas te impiden lograr tus objetivos.

Autoengáñate si así lo deseas.

No hay problema, mientras que en el fondo sepas que puedes tomar las riendas de tu propio camino, tomar el control sobre tus acciones, aceptando la responsabilidad de sus consecuencias.

¿Tomas el control o prefieres seguir con tu suerte? Elige.

Foto: José Feliciano Cerdeño

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